De unos días para aca, con motivo del aniversario de su muerte, nuchas cosas se han escrito sobre la figura del Alcalde. Algunas, incluso, las he leído. Se ha hablado de sus bandos, de los que guardo un ejemplar entre los tesoros de mi biblioteca. Se ha escrito también de cuando recibió al Papa hablándole en latín, o del presunto impulso que le otorgó a la “nueva movida madrileña” (ese movimiento del que entonces se decía, no sin parte de razón, que ni era nueva, ni movida, ni madrileña).
Sin embargo, hoy me ha venido a la memoria el Viejo Profesor, más en concreto una de sus intervenciones, entonces más comentadas. Especialmente por los detractores de una democracia que aún estaba en su infancia. En mala hora dijo el Alcalde que “las promesas electorales se hacen para no ser cumplidas”. Cuando han pasado veintitantos años (y no sé cuántas elecciones generales, autonómicas, provinciales, vecinales, sindicales y no sé cuáles), cuantos jugamos a la democracia sabemos de sobra que, efectivamente, las promesas electorales (como las de blancura en los detergentes) tienen menos valor que el papel en que se imprimen. Pero es parte del juego.
Al ojear hoy la prensa (ojear de ojo, que tuve que leerme los periódicos en la interné) encontré un titular, lógicamente, llamativo: Berlusconi promete no practicar sexo hasta las elecciones de abril. ¡Lo que hacen los políticos con tal de ganar votos! ¿Quién le habrá dicho que la abstinencia hace ganar elecciones? Desde el desconocimiento que da la distancia, uno se atreve a pensar que ha contratado los mismos asesores de campaña que recientemente llevaron a otro candidato, vecino del italiano, a vencer en un proceso electoral. Pero alguien debería explicarle al morador del Quirinal las diferencias entre un cuerpo electoral (el colegio cardenalicio) y otro (la sociedad italiana). Aunque a los primeros, me temo, una promesa de abstinencia de sólo dos meses, tampoco arrancaría muchos votos. Pudiera ser que, con su promesa, il cavalieri, tan sólo quiera conquistar un voto: el de Verónica Lario, su esposa, quien ya en 1994 se declaraba seguidora política del Radical Marco Panella y que siempre ha “votado por la izquierda, por los radicales, por los socialistas”.
Nepión
Post data: Desde que perdió su condición de a-salariado (15/01/06), Nepión, por falta de tiempo más que nada, no comenta en otras bitácoras. Desconfíe de las imitaciones. Siempre son falsas.