23.4.06

Reflexiones poco importantes XIX

Cuestiones laborales me obligan, durante las últimas semanas, a practicar el sexo oral, pero también, y sobre todo, el escrito y el leído. En uno de los últimos tratados que han caído ante mis ojos, veo: “El sadomasoquismo es un juego…” ¿Quiere decir, entonces, que la violencia doméstica es equiparable a las olimpiadas? ¿dónde está el límite?

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Tengo un compañero que va a empezar a fumar. Dice que nos envidia a los fumadores recién llegados que conozcamos más gente dentro de la empresa que él, que lleva más de un año contratado. Y es que en la terraza prácticamente nos conocemos todos. Han conseguido convertir el tabaco en una droga social.

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Una de las cuentas pendientes de la ciencia es encontrar una cura para el SIDA. Una de las cuentas pendientes de la Iglesia es declarar cuántos curas tienen SIDA.

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Un leve toque machista: Nunca intentes ligar con Esperanza, ella es la última en perderse.

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Hasta hace unas semanas, no recuerdo haber tenido noticia de algo parecido. Desde hace unas semanas, no pasa un mes sin que nos enteremos de casos parecidos. Leído en 20 minutos:
Descubren 62 nuevas especies de moluscos en una isla filipina

¿Y hasta ahora qué cojones hacían los científicos?

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Manías de los “analistas”. Al cumplirse dos años de la toma de posesión del Presidente del Gobierno, escucho y leo a algunos de habitual contertulios, referirse al “ecuador de la legislatura”. Lo más curioso es que son varios los que coinciden al predecir un más que presumible adelanto de las próximas elecciones. ¿En qué quedamos? Si hablamos de “ecuador” al cumplirse los dos primeros años, deduzco que aún quedan otros tantos por delante. Empero, si las elecciones se adelantan (y mis sospechas infundadas van en este sentido) el “ecuador” hubo de ser cruzado tiempo ha.
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Los responsables de la DGT (Dirección General de Tráfico) repiten los errores del pasado. Tras el cierre del balance de la Semana Santa con más fallecidos que el pasado año, todavía insisten en remarcar que “el 48 % de los muertos no llevaba puesto el cinturón de seguridad” de donde se colige, por tanto, que el 52% restante llevaba bien abrochado el cinto. Esto es, en caso de accidente, muere más gente con el cinturón abrochado que sin sujeción. ¿No hay nadie que pueda enseñar a estos irresponsables a interpretar las estadísticas?
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Al recorrer el pulverulento sendero
que separa mi morada de la lejana metrópoli,
sacude mi sesera la nostalgia del futuro.
Aún faltan dos siglos para poder volar.
(G. Aruyama. Libro III)
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Nepión

1 comentario:

Stefan dijo...

La verdad que me impresionaste con el comentario:
"Cuestiones laborales me obligan a practicar el seco oral".
Te pasa con todos los trabajos? No te da por irte?

Preguntas y mas preguntas aquejan mi mente, pero voy a dejarlo con estas 2.