3.1.06

Ahora que no hay terremotos

No es que me importe el qué diran, que no me importa, pero lo cierto es que no creo que nadie me pueda tachar de oportunista si, aprovechando que, después de un agitado año, en las últimas semanas no ha habido grandes catástrofes en el mundo, utilizo estas líneas para recordarle a usted, amable internauta, que las ONG siguen existiendo. ¿Es que usted ya se ha olvidado de las terribles consecuencias de los terremotos en Pakistán? ¿Ya no se acuerda de los miles de evacuados por las malditas olas del tsunami del Índico? ¿Es que se cree usted que, porque ya no los vea en la tele, ha desaparecido la hambruna de Somalia, de Etiopía o de Mali? ¿Qué quienes nos dedicamos a la cosa esta de contar los aconteceres del mundo, cercano o lejano, no hablemos de los miles de refugiados (hutus o tutsis, qué coño importa) que se amontonan en los campos congoleños? Simplemente porque no hablemos de estas cosas, no quiere decir que no sigan pasando. Que ahora estemos más preocupados por encontrar dónde quemar un cigarrillo sin que nadie nos acuse de cometer un crimen, no significa necesariamente que, en más de medio mundo, la comida no alcance para cubrir las necesidades diarias. Que nos llevemos las manos a la cabeza porque el gas, la luz o el autobús suban más que los salarios o los pisos, no implica que la polvora haya dejado de estallar en Timor o en el Congo o en Yemen. Que Ibarretxte no tenga que asistir a un nuevo entierro, no quiere decir que no se apilen por decenas los cadáveres de quienes mueren simplemente por no tener qué comer. Probablemente, a los niños Somalíes les encantaría tener la posibilidad de coger una cefalopatía espongiforme por comer carne de vaca loca. Aunque tarde diez años en manifestarse la enfermedad. La mayor parte de ellos se van a morir antes de que pasen cinco años porque no tienen carne que comer. Ni pan, ni arroz, ni nada.
Por lo menos, quienes vivimos en el mal llamado mundo civilizado, tenemos las ONG para lavar una parte de nuestras conciencias. Aunque sólo nos acordemos de ellas cuando la tele nos enseña los terremotos. Pregunte en cualquier banco. Hay decenas de cuentas donde usted puede ingresar cualquier ayuda, Por muy pequeña que sea
¿Por qué esperar a que la tierra vuelva a temblar?
Nepión

4 comentarios:

Amanda, amante, amada dijo...

Me encanta, me encanta tu blog... ¡qué descubrimiento!

Anónimo dijo...

La ideas circulan. En la fecha de publicación de este artículo, uno de los personajes de Pepe Navarro se definió como "bebedor pasivo" y se dedicó a explicar lo mismo que en este artículo... ¿Casualidades? No creo que existan.

Ignacio_31 dijo...

Si ya lo digo yo... desastre --> generosidad de parte de TODO el mundo.
No desastre --> egoismo de CASI TODO EL MUNDO.
Esto tine que cambiar. Tenemos que hacer de este mundo, uno mejor. Tenemos que hacer el cielo de Dios, en la Tierra. ImPoSiBlE??

Nepión dijo...

Para anónimo 5/1/06
He de confesar que me siento parcialmente descubierto. Si su comentario hace referencia a este artículo "ahora que no hay terremootos", confieso que es el mismo (con ciertas adaptaciones)que se publicó en el diario YA de Madrid a mediados de marzo de 1997. Si su alusión es al artículo anterior ("Pasivos"), se publicó también en el mencionado diario apenas un par de semanas después. El publicado en este blog es una versión ligeramente actualizada. En su versión impresa, los dos artículos iban firmados por... (¡Qué casualidad!)... un tal Nepión. ¿Le suena?