1.2.06

La Biblia en fichas

Curiosa cosa esa del merchandaisin, o la formula para sacar los dineros a los seguidores de una película, un club de fútbol o un conjunto musical. Curiosa. Que no entiendo yo por qué extrañas razones alguien que guste de disfrutar, en sala grande o en la comodidad de las zapatillas, de la Saga de las Galaxias, por poner un ejemplo, haya de llenar sus aposentos con gorros, sudaderas, vasijas, mecheros, muñecos, cromos, almohadones, percheros, bolígrados, candados, carpetas, escafandras, flotadores, pegatinas, corbatas, prendedores, juegos de cama o de mesa, bolsos, atornilladores o cualesquiera otro objeto capaz de soportar la impresión serigráfica de alguno de los personajes filmicos.

Que ya no hay película que se precie que no recaude tanto o más que en taquilla en concepto de “merchandising”. Pareciome leer, no hace muchos días, que el protagonista de la pottermanía se había convertido en el adolescente más adinerado de la Gran Bretaña, parte por sus emolumentos como actor, pero mayor tajada aun por el correspondiente porcentaje sobre las ventas de los productos franquiciados.

Que dá lo mismo que se trate de un aprendiz de mago, que de un candidato a cantante de éxito. Prácticamente todo cuanto tenga vocación pública, necesita del “merchandising” para redondear su éxito.

¿A quien le puede extrañar que esto pase, si uno de los iconos más rentables es precisamente la imagen de quien más luchó en contra del colonialismo capitalista? Poco "progre" existe entre cuyas exiguas posesiones no exista un algo con la imagen del guerrillero Guevara en la inmortal fotografía de Alberto Korda.

A nadie puede extrañar, por tanto, que uno de los fenómenos de masas que más adeptos tiene por el orbe, se haya apuntado al carro del “merchandising”. Máxime si, además, el icono a utilizar no está sujeto al pago de derechos de imagen. Los estadounidenses, que de estas cosas parecen entender más que un poco, hace tiempo que se han lanzado a la carrera de engrosar las arcas a costa de la venta de productos con la imagen del Cristo. En sus multiples variantes.

Así, interné mediante, pueden encontrarse gorras, sudaderas, jarras, encendedores, pines, viseras, guantes, carpetas, bolígrafos, carteras, gafas, corbatas... Si hablamos de camisetas, el surtido es casi infinito, si bien hay quienes no tienen pudor en copiar iconos ajenos. Existen, incluso, chismes (artefactos, cachivaches, aparatejos) para conectar al ordenador, por si acaso un día, supongo, aparatos tan inteligentes resultan tendores de alma. Cualquiera puede, por ejemplo, llevar la imagen del Salvador en lo más querido de su ser por menos de 13 dólares, gastos de envío no incluidos.

Pero, sin duda, mi preferido es este: La Biblia en fichas. Una recreación de los Textos Sagrados cuya peculiar representación ha merecido la atención de un buen numero de periódicos de los Estados unidos. Hasta esta Biblia tiene su propio departamento de “merchandising”. Ganas me dan de pedirme una Santísima Trinidad.

Nepión
Post data: Desde algo más de dos semanas, Nepión, por falta de tiempo más que nada, no comenta en otras bitácoras. Desconfíe de las imitaciones. Siempre son falsas.

1 comentario:

Isabel dijo...

La Biblia en fichas... con lo sencillo que es comprarse una entera.
Adicta a las colecciones que soy, sino de cachibaches de película, si de toda miniatura que pueda encontrarse; desde la mini máquina de coser hasta la mini Mariquita Perez., no puedo más que callarme y salir corriendo a comprar los mini cuentos de Alfaguara...
Cosas del vulgo.
Besos Isabel.